Nunca acabaré de dar gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de conocer a este ser tan extraordinario como lo fue mi MADRE. Una mujer llena de energía que veía oportunidad en la dificultad, alegría en la tristeza, y capaz de llenar de vida a un moribundo. Así fue mi madre, extraordinariamente encantadora, con un gran sentido del respeto y la solidaridad. Gracias a Dios, hoy puedo sentirme orgullosa de haberle dado a mi madre todo el amor que un hijo es capaz de sentir y demostrar. Habiendo conocido tan intensamente a quien me trajo al mundo, puedo decir que: Madre no sólo es aquella que engendra, sino quien dedica toda su vida a educar y sacar delante a sus hijos, sean ésto fruto de su propio vientre o no
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